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Derecho legal...

El centro de todo pecado está en no amar a Dios plenamente y el no querernos someter a su divina voluntad y a su guía para nuestras vidas a través de su divina palabra.

Esa falta de sumisión equivale a aliarse con Satanás y adoptar las ideas de que somos más sabios que Dios y por lo tanto podemos decidir por nosotros mismos cómo debemos vivir nuestras vidas.

Cuando Dios establece de manera precisa en su palabra que no tenemos lucha contra sangre y carne sino contra principados y potestades, pero que las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios. Es importante derribar los argumentos, que no son mas que las ideas que hemos traído del mundo y que están arraigadas fuertemente en nosotros formando estructuras, esquemas pero que podemos derribar fácilmente enunciando que las atamos en el nombre de Jesús y que las llevamos cautivas a la cruz es decir a la voluntad del señor y que desde ese lugar las enviamos a los abismos de donde han vendos y declaramos que nosotros tenemos mente de Dios, mente de Cristo, mente de Reino, mente de éxito, mente de triunfo, mente de gloria, por tanto somos  mas que vencedores en el nombre de Jesús y por su poderosa palabra.

Si aceptamos por medio de nuestros pensamientos y por medio de nuestro hablar  ponernos de parte del diablo en el conflicto  entre el bien y el mal, batalla que el apóstol Pablo desmenuza magistralmente en su carta a los Romanos, hablando por el Espíritu Santo,  corremos el riesgo de quedar bajo el control de los  agentes demoníacos.

Por que es preciso aclarar que el príncipe de este mundo es Satanás y es el quien tiene el control porque el mundo entero esta bajo el maligno, en tal sentido como es él el que tiene el control del mundo es él el que ha establecido los esquemas y las estructuras del mundo. Cuando hablamos del mundo hablamos en los términos bíblicos establecidos por la palabra. (Mateo 4:8;12:31;14:30;16:11).

Satanás siempre está envuelto en el pecado al igual que sus demonios. Donde fluye el pecado, fluyen los demonios; el pecado los hace prosperar, es su vida misma, es su caldo de cultivo. En la medida que te das al pecado autoriza a los demonios que  controlen tu vida y la vida de tu familia.
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